Historia
El tofu proviene de la antigua China, pero se desconoce el origen exacto del mismo. La mención escrita más antigua de la palabra china que denomina a este alimento data del año 950 DC, justo antes de la dinastía Sung; pero se cree que se descubrió siglos atrás, hace más de 2.000 años.

Existen varias teorías que intentan demostrar el origen del tofu:

Algunos atribuyen su descubrimiento a Liu-An, Rey de Huai-nan, que vivía en la parte sureste del norte de China 179-122 aC.

La teoría de la importación propone que los antiguos chinos aprendieron el método de elaboración emulando las técnicas de cuajado de los lecheros indios o de los monjes budistas de la India; o que tal vez adaptaron las técnicas de elaboración de queso de las tribus mongolas.

Una tercera teoría, la de la coagulación accidental, propone un descubrimiento involuntario, al sazonar una sopa a base de pasta de habas de soja con sal marina sin refinar, que puede actuar como coagulante.

Lo que está claro es que la elaboración del queso de soja es una técnica ancestral. Su consumo estaba ampliamente extendido en la antigua China y los métodos de su preparación finalmente se expandieron a muchas otras partes de Asia.

El aumento de la aceptación de tofu probablemente coincidió con la del budismo, ya que ha sido y es una importante fuente de proteínas en la dieta vegetariana de esta religión. Desde entonces, el tofu se fue convirtiendo en un alimento básico en muchos países, incluyendo Japón, Vietnam, Tailandia y Corea, con sutiles variaciones regionales en los métodos de producción, la textura, el sabor y el uso.

En cuanto a su llegada a Europa, la referencia más antigua conocida de tofu por un europeo fue en 1613, cuando el capitán británico John Saris visitó Japón. En su diario describe los hábitos alimenticios de los japoneses: "…queso tienen en abundancia. No tienen mantequilla, tampoco toman cualquier leche…". La primera mención de la palabra "tofu" fue en 1665 por el fraile italiano Domingo Navarrete.

El queso de soja se introdujo en EEUU mucho después que en Europa. El primer estadounidense que mencionó el tofu fue Trimble, en 1896, en la revista American Journal de Farmacia. La primera mención conocida de este alimento en América Latina fue hecha por Stahel en 1946.

Esas primeras menciones despertaron el interés de las sociedades occidentales por el tofu y dieron lugar a diversas investigaciones que, posteriormente y hasta la actualidad, fomentaron la creación de nuevas tecnologías para su producción y empresas dedicadas a su fabricación y comercialización.

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